lunes, 21 de julio de 2008

PENSAMIENTO CRÍTICO


No hay una definición como tal para describir el significado del pensamiento crítico, finalmente se puede decir que el aquel pensamiento que tiene un propósito, probar un punto, interpretar lo que significa algo o solucionar un problema.
Facione describe seis destrezas dentro del pensamiento crítico:

Análisis Inferencia


Interpretación Explicación


Autorregulación Evaluación


Interpretación: Es la manera de cómo entendemos y definimos los problemas o situaciones a las que nos enfrentamos para finalmente encontrar soluciones a éstos.

Análisis: Es comparar y realizar una reflexión de la idea o problema planteado con nuestra perspectiva en base a conocimientos o experiencias previas de la situación.

Evaluación: Es emitir un juicio de las opiniones o creencias propuestas dando cierta credibilidad a través de evidencias claras, precisas y relevantes.

Inferencia:



Estoy de acuerdo con Facione

El implementar el desarrollo del pensamiento crítico dentro del ámbito académico nos favorecería ya que desarrollaríamos cualidades indispensables para la mejor adquisición de conocimientos y desarrollar la capacidad de comprensión y crítica.

Considero que el pensamiento crítico es una serie de destrezas que se pueden desarrollar independientemente del nivel educativo que se posea, es decir, estas herramientas descritas, siendo bien dirigidas, se pueden aplicar desde el mismo hogar, ya que como se describe en el mismo artículo existe evidencia que el pensamiento crítico apareció mucho antes que se creara la escolaridad.

En estos momentos ya contamos con las bases teóricas del pensamiento crítico, sin embargo ésta es una habilidad que se debe desarrollar a través de la práctica aplicándola en las distintas situaciones a las que nos enfrentemos dentro del servicio de Urgencias y considero que nos beneficiaría ya que no sólo se reflejaría en nuestro rendimiento académico, si no que en la misma organización del servicio y la mejor toma de decisiones que beneficien al paciente.

ENSAYO SINDROME COMPARTIMENTAL



SINDROME COMPARTIMENTAL


El Síndrome Compartimental se define como el conjunto de signos y síntomas desencadenados por el aumento de la presión dentro de un grupo muscular rodeados por una fascia dando como consecuencia pérdida de la perfusión y compromiso de la viabilidad del tejido.

En nuestro cuerpo existen 46 espacios o compartimentos, de los cuales 9 de éstos se encuentran en el tronco y los 37 restantes en las extremidades.

La importancia del Síndrome Compartimental radica, en las graves repercusiones funcionales y sistémica, que se puedan derivar de ésta patología de ahí que se hace énfasis en el diagnóstico y tratamiento oportunos, convirtiéndose en una urgencia quirúrgica.

Dependiendo al tiempo de evolución podemos dividirla en síndrome Compertimental Crónica siendo éste consecuencia del aumento transitorio y de la presión intracompartimental por movimientos y ejercicios repetidos afectando al grupo muscular involucrado y por otra parte el síndrome compartimental agudo dado por el aumento brusco de un compartimiento muscular.

De acuerdo a la causa que lo desencadenó se divide igualmente en dos grupos: en aquellos que condicionan la disminución del tamaño del compartimento por compresión o constricción externa y en causas que incrementen el contenido del compartimento ya sea por presencia de sangre en el interior de éste, edema o fluidos exógenos.

En el aspecto fisiológico del síndrome compartimental se describe como un ciclo de isquemia-edema, dada por una discordancia entre el continente y el contenido que lleva a la elevación de la presión del mismo provocando un descenso del retorno venoso y no de la circulación arterial, con lo cual se favorece el aumento mayor de la presión y conduce a un estado de isquemia de los tejidos.

Para facilitar la agrupación de las manifestaciones clínicas se hable de la nemotecnia de las “seis P” que consiste en parestesias, dolor (pain), presión, palidez, parálisis y ausencia de pulsos (pulselessness), de éstos el primer síntoma en aparecer son las parestesias y la principal manifestación clínica es el dolor refiriéndose en distintas bibliografías como “fuera de proporción con la lesión de gravedad que produce”.

Otras de las principales manifestaciones son el edema, exacerbación del dolor a la extensión pasiva de los dedos de las extremidades y cambios en la sensibilidad. Debemos recordar que la ausencia de pulsos, la palidez y la parálisis son signos tardíos del síndrome compartimental y cuando se presentan se habla de lesión arterial.

El diagnóstico se realiza inicialmente por sospecha clínica con la búsqueda de signos y síntomas relacionados al padecimiento, así como los antecedentes que pudieron haberlo desencadenado. Uno de los métodos auxiliares para el diagnóstico es la medición de la presión intracompartimental a través de distintos métodos entre los cuales se destacan: la técnica de infusión, manómetro de PVC, catéter tipo Slith, catéter tipo Wick, generalmente esto es utilizado en pacientes con compromiso del estado de conciencia que no puedan manifestar sintomatología o bien en aquellos donde exista la duda diagnóstica, cabe señalar que la presión normal de un compartimento en reposo va de 0 a 8 mmHg, la importancia de conocer estos valores radica en el tratamiento con fasciotomía ya que algunos autores refieren que se ha tomado como valor de 30mmHg como indicación para realizarla.

Como en todas patologías se deberá realizar el diagnóstico diferencial con otras entidades se mencionan principalmente con causas de oclusión arterial y neuroapraxia.

El tratamiento consiste en descomprimir el compartimento con prontitud y en forma efectiva y valorar de manera oportuna para determinar si se requiere de abordaje quirúrgico a través de fasciotomía, ya que se menciona que el pronóstico mejora si se realiza dentro de las primeras seis horas.

Como complicación de este padecimiento se encuentra la Contractura de Volkman que se trata del conjunto de secuelas morfológicas y funcionales dada por la necrosis muscular y nerviosa posterior a un síndrome compartimental agudo no tratado correctamente o con mala evolución.

Como médicos de Urgencias debemos realizar un diagnóstico oportuno ante la sospecha de síndrome compartimental, basándonos en antecedentes y las manifestaciones clínicas del paciente ya que realmente no es necesario utilizar otros métodos de apoyo diagnóstico y por otra parte no olvidar la importancia medicolegal que implica este padecimiento.


BIBLIOGRAFIA:

Corchuelo C., Ballesteros Y. Síndrome Compartimental Libro electrónico de temas de Urgencias, traumatología y neurocirugía.


Mendoza Cortés A., Manzo Castrejon H. Síndrome Compartimental en extremidades. Conceptos actuales, Cirujano General, Vol. 25 Núm. 4 2003.

Salinas Carlos, León R. Síndrome Compartimental, ¿Cuándo operar y cuál técnica emplear? Revista Colombiana de cirugía vascular - síndrome compartimental vol. 7 no. 7 – 2007.

Steven A. Olson, Robert Glasgow. Síndromes compartimentales agudos en los traumatismos del miembro inferior. MC Medical, vol. 14, núm. 2, 2006

Salinas Carlos, León R. Síndrome Compartimental, ¿Cuándo operar y cuál técnica emplear? Revista Colombiana de cirugía vascular - síndrome compartimental vol. 7 no. 7 – 2007.

domingo, 20 de julio de 2008

COMENTARIO

SALUDOS ZELENE, NO VEO TU ENSAYO DE LA SESION 12, ESPERO ESTE AHI PARA EL DIA MARTES QUE EVALUIO SUS BLOGS, RECUERDEN ERA VERSION C PARA TODOS Y LA VERSION A O B SEGUN CORREESPONDAA SU DISTRIBUCION.
DR CHAVARRIA

TRASTORNO DE ANSIEDAD



LOS TRASTORNOS DE ANSIEDAD: LA EPIDEMIA SILENCIOSA DEL SIGLO XXI
David Puchol Esparza.


Parece ser que el avance tecnológico de la humanidad conlleva al mismo desarrollo de trastornos mentales en el individuo, condicionados por el estrés económico, laboral y distintas circunstancias a la que nos enfrentamos. Parte de la adaptación del ser humano involucra a la gran variedad de emociones que nos hacen reaccionar a distintos estímulos que nos permiten mejorar el rendimiento y la actividad, por otra parte éstos se van volviendo contraproducentes cuando llegan a existir alteraciones llegando un momento donde se pierde la barrera natural de estas emociones, como ejemplo se encuentra el trastorno de ansiedad que tiene la capacidad potencial de llegar a interferir negativa y significativamente con la habilidad de un individuo para desenvolverse y adaptarse con éxito a su entorno habitual.

La ansiedad cumple una función esencial para la supervivencia como mecanismo clave de activación y alerta ante posibles peligros facilitando el afrontamiento rápido, ajustado y eficaz ante estas situaciones, se considera la ansiedad patológica cuando existe una respuesta exagerada de estos mecanismos llevando al deterioro del área personal, relaciones familiares y sociales, e interfiere en el desarrollo profesional del individuo.

En los trastornos por ansiedad participan algunas estructuras cerebrales que conforman el sistémico límbico, éste es el responsable de las emociones y de las estrategias asociadas a la supervivencia, se ha demostrado experimentalmente que la participación de algunas de éstas estructuras participan en los procesos de ansiedad, también se ha sugerido la participación de la amígdala. El GABA es el neurotransmisor inhibidor más importante del Sistema Nervioso Central y aproximadamente el 30% de las sinapsis son GABAérgicas, en el contexto de la ansiedad se ha demostrado que las benzodiazepinas y otros ansiolíticos ejercen sus acciones por la estimulación de los receptores GABAA siendo constituido por subunidades que componen un canal iónico y contienen el sitio de reconocimiento para el GABA y otras substancias agonistas como las benzodiazepinas y los barbitúricos, lo importante de ello es conocer que cuando los sitios de reconocimiento de los receptores son ocupados por los agonistas se incrementa la actividad GABAérgica y por el contrario cuando son ocupados por antagonistas la actividad GABAérgica disminuye.

Los trastornos de ansiedad se dividen en diez categorías: Trastorno de ansiedad generalizado, Crisis de angustia, fobia específica, fobia social, trastorno obsesivo compulsivo, trastorno por estrés postraumático, trastorno por estrés agudo, trastorno de ansiedad debido a enfermedad médica, trastorno de ansiedad inducido por sustancias, cada uno de ellos presentan un cuadro de síntomas bien definidos y diferenciados entres sí, sin embargo se puede partir de éstos para elaborar criterios diagnósticos que engloban los síntomas típicos que caracterizan lo que se denomina La Respuesta de Ansiedad Patológica, éstos incluyen: Síntomas cognitivos, síntomas motores y síntomas psicofisiológicos.

La terapia farmacológica ansiolítica se dividen en distintos grupos de acuerdo al mecanismo de acción éstas incluyen benzodiazepinas, antidepresivos tricíclicos, inhibidotes selectivos de la recaptura de serotonina, Agonistas selectivos a los receptores 5-HT1A, Inhibidores de la monoamino-oxidasa, Bloqueadores beta-adrenérgicos, Hormonas esferoidales, cada uno de éstos grupos presentan efectos benéficos y adversos por lo que cada uno se deberá ajustar de acuerdo a las características y necesidades del paciente.

Finalmente se hablan de registros alarmantes y crecientes de personas que presentan este trastorno, sin embargo, el impacto real no se puede determinar ya que hay quienes no acuden a recibir atención de manera oportuna, es importante que como médicos del servicio de urgencias podamos saber distinguir a los pacientes que pudieran tener este tipo de trastornos y así ofrecerles una mejor calidad de vida ya seas con tratamiento farmacológicos o derivándolos al especialista correspondiente.

jueves, 3 de julio de 2008

GUIA 11

TRAUMA DE CUELLO
Jorge Alberto Ospina Lodoño y cols.
Se define como trauma de cuello a toda lesión traumática que afecte la región comprendida entre el borde de la mandíbula y la base del cráneo en su límite superior y el borde de la clavícula y la séptima vertebre cervical en su límite inferior.
Este tipo de traumatismo es muy importante debido a que en el cuello se encuentran estructuras anatómicas que pueden comprometer la vida del paciente. Para poder identificar el sitio de las lesiones, hacer un diagnóstico acertado y poder establecer el manejo correcto de las mismas, el cuello se divide en tres zonas anatómicas;
ZONA I: se extiende desde las fosas claviculares hasta el nivel del cartílago cricoides.
ZONA II: Se encuentra desde el cartílago tiroides hasta al ángulo de la mandíbula.
ZONA III: Está comprenida entre el ángulo de la mandóbula y la base del créneo.
De acuerdo al tipo de lesión el trauma de cuello se divide en trauma penetrante y trauma cerrado.
A todo paciente que ingrese al servicio de Urgencias por trauma de cualquier índole incluyendo cuello se debe seguir una secuencia ordenada que incluya el ABCD.
A. Vígilar que el paciente cuente con una vía aérea permeble y protección de columna cervical, ya que no se puede subestimar la presencia de lesión medular.

GUIA 10


TRAUMA MAXILOFACIAL